domingo, 7 de julio de 2013

Desidia



¿Qué se esconde
en la desidia?
Detrás de estos ladrillos,
esta arcilla sin cocinar,
estas palabras incompletas
innombrables
Afuera;
donde las cuerdas vibran,
presionan
no hay pausas
y el viento
aviva el fuego
Adentro ;
donde el mundo vibra,
el temblor sacude
con violencia
todo arde
incinera
y el calor
no llega
a purificar,
no enciende
                    las palabras
que se arrojan
en la hoguera.

C.M.




viernes, 21 de junio de 2013

Otoño en Permanencia



En lenta permanencia,

un camino

desde la raíz,

hasta la muerte

en el suelo .

Arraigados,

Distantes,

Esquivos.

No

Re

vel/harán

los secretos

del otoño.



La vida estalla

en rojizo nacer

Y rebrotan las pasiones.



Entonces,

es necesario cerrar los ojos.

No existe el lenguaje.

El rojo

cruzará

 y atravesará

cada gama de él.


                                          C.M.

 

    

Foto: Carozo.

jueves, 6 de junio de 2013

La rea lidad




Destrabar
                  la realidad.    
Ambivalente.
Cruda.
Afónica.


Ríos salinos
detienen el hielo.
Un sabor amargo,
de duelo no esperado.

No esperar
la palabra ni el abrigo.
Apretar la garganta
Y soltar…
soltarte.
soltate .

Un paso retumbando en la madera,
la esperada  prolongación
de las imágenes.

C.M.

miércoles, 5 de junio de 2013

Las sendas
se
     des
             harán.
En la tenua bruma
de tu suspiro.

Hay canales que se aquietan
y mueren secos.

La noche hará las pases
y gritarás por última vez.
Los labios astillados
de humedad
dirán solo una vez
los candentes sonidos.

C.M.

sábado, 2 de febrero de 2013

Tristeza del Jacarandá


"Cortó y anudó ramitas pacientemente y así el álamo se convirtió en una casa,  supo lo que era ser una casa,                                                                    el alma que tiene una casa, como antes supo del camino y del alma del camino, ese ancho árbol florecido de sueños." Fragmento de Balada del álamo Carolina de Haroldo Conti  
                                                                                              
  




El jacarandá no te vio despertar hoy,
en su enagua violácea,
en su dulzura silenciosa,
en su luz eterna.

No acarició tu sonrisa
acompañó tus letras,
le hizo un paréntesis
a la soledad...

¿Cuánto tiempo le llevará aceptar tu ausencia?
¿Cómo son los tiempos de los árboles?
¿Qué piensan, que sienten?
Creo que nos miran crecer silenciosos,
qué saben más de lo que creemos,
las enseñanzas de la tierra, nutriéndose de ella.
Vieron atardeceres y hombres y siglos,
dolores, esperanzas, alegrías.

Y él, de nuevo el jacarandá.
En todo su esplendor, con esas flores regadas por el suelo,
con esa magia inexplicable,
haciendo más leve la ciudad,
dibujando sobre el viento.

Él sabe más que yo de vos , quizás.
Te vio dormir y levantar tantas veces,
te vio el último día,
cuando el aire se iba
te despidió.

No puedo más que sentarme
y hablar en silencio con él;
Preguntarle inútilmente
¿Por qué?

C.M.